Saludos a quienes vayan a leer un poco de los sentimientos que tengo con respecto a nuestra Costa Rica, la de hoy. Son más que bienvenidos a compartirlos si les parece, pero sobre todo a enriquecerlos con comentarios constructivos que permitan brindar aportes e ideas del cambio necesario que debemos realizar como país.
Un país que debería ocupar muchos lugares por encima de los que hoy ya tiene, un país que debería tener reconocimientos por encima de los que hoy le otorgan y sobre todo, un país que tiene todo para ser una nación desarrollada, inclusive sin pobreza.
Costa Rica es un país más pequeño que muchas ciudades importantes en Latinoamérica; pero cuenta con una historia de desarrollo impresionante, llevada adelante por hombres y mujeres visionarios que no escatimaron en trabajar duro por crear las bases de un futuro prometedor. Hombres y mujeres que nos dieron mucho de lo que hoy todos disfrutamos, pero que lamentablemente, que por no cuidar y preservar, estamos acabando poco a poco con ello.
Las nuevas generaciones llegan a tomar agua de un pozo que todavía da, pero que ni siquiera preguntan, quién cavó ese pozo y mucho menos, lo cuidan para seguir bebiendo de sus beneficios. Es más, estoy seguro que ignoran cuál es nuestra historia, una historia reciente pero de mucho trabajo y entrega para con el país.
Un costarricense, Manuel Víctor Dengo, venía de New York en donde había visto la estación eléctrica de Pearl Street, instalada por Thomas Edison. No tardó entonces en hacer un pedido que cambiaría la historia. Luego de asociarse con el guatemalteco Luis Batres, fundaron la Compañía Eléctrica de Costa Rica. Posteriormente en Latinoamérica, siguieron Santiago de Chile y la ciudad de Campos, en Río de Janeiro.
Así, podríamos escribir sobre muchos logros, uno tras otro, que debería motivarnos a no bajar los brazos y volver a la senda del éxito, continuar trabajando fuerte, para lograr así la Costa Rica que debe ser.
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